Elegir que estudiar me asustó

De chica a chica…

Creo que una de las primeras decisiones que realmente me hizo sentir una chica "grande" es elegir qué quería estudiar.  Recuerdo esa etapa cuando todos empezaban a preguntar qué carrera iba a escoger, qué quería ser en el futuro, a qué universidad quería entrar… y aunque por fuera intentaba verme tranquila, por dentro me sentía completamente confundida.

Porque, ¿Cómo se supone que una chica de 16 años debe decidir algo tan importante para toda su vida?

Recuerdo sentir muchísima presión por escoger bien, el miedo de equivocarme, entrar a la universidad y no hacerlo tan bien como esperaba. A veces veía a otras personas tan seguras de sus sueños y yo me preguntaba por qué a mí me costaba tanto dejar de dudar. Había días donde pensaba demasiado en el futuro, en si realmente sería capaz, en si lograría cumplir mis sueños o si estaba escogiendo correctamente.

Y creo que muchas veces crecemos sin hablar de lo aterrador que puede sentirse tomar decisiones por ti misma por primera vez. Porque llega un momento donde ya no eres una niña y empiezas a entender que ahora eres tú quien debe elegir su camino. Y aunque eso también tiene algo bonito, no deja de dar miedo.

Pero con el tiempo entendí algo que me dio muchísima paz: nadie tiene toda la vida resuelta a los 16 o 17 años. Todos estamos aprendiendo mientras avanzamos. Y aunque tomar decisiones importantes da miedo, también es parte de crecer. Porque muchas veces Dios no nos muestra el camino completo de inmediato; simplemente nos pide dar el siguiente paso con fe.

Hoy ya estoy en la universidad y no todo ha sido fácil. Hay días agotadores, momentos donde dudas de ti misma y situaciones donde sientes que no puedes más. Pero también descubrí que somos mucho más capaces de lo que creemos cuando hacemos las cosas con esfuerzo, dedicación y confianza en Dios.

Y si hoy estás en esa etapa donde no sabes qué carrera elegir, donde sientes presión por el futuro o miedo de equivocarte, quiero recordarte algo de corazón: está bien no tener todas las respuestas ahora mismo. No te compares con quienes parecen tener todo claro. Y no pienses que una decisión define completamente tu valor o tu futuro.

Ora antes de empezar cualquier proyecto. Pon tus decisiones en manos de Dios. Escucha lo que hay en tu corazón y también date permiso de aprender en el camino. Porque crecer no se trata de hacerlo todo perfecto; se trata de atreverse, incluso con miedo.

Y créeme… sí eres capaz! Capaz de aprender. Capaz de comenzar desde cero. Capaz de equivocarte y volver a intentarlo. Capaz de alcanzar esos sueños que hoy todavía parecen tan lejanos.

Confía en Dios, pero también aprende a confiar un poquito más en ti.

“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.”
Proverbios 16:3

Nos vemos…

Comentarios

Entradas populares