Crecer me daba miedo

De chica a chica…

Creo que una de las cosas más extrañas de crecer es darte cuenta, poco a poco, de que ya no te sientes completamente una niña. No sucede de un día para otro. Simplemente empiezan a cambiar pequeñas cosas: tu forma de pensar, tus emociones, la manera en que los demás comienzan a verte… y de pronto estás entrando a secundaria sintiendo que todo está pasando demasiado rápido.

Recuerdo que esa etapa me daba muchísimo miedo. Había una parte de mí que quería crecer, pero otra que solo quería quedarse siendo pequeña un ratito más. Porque crecer también significa dejar atrás cosas que amabas: la inocencia, la tranquilidad de la infancia y esa sensación de que el mundo todavía era simple.

De pronto todo se volvió más intenso. Las emociones cambiaron, las inseguridades aparecieron y empecé a sentirme más sensible con todo. Quería entender quién era, pero al mismo tiempo sentía que todavía estaba aprendiendo a conocerme.

Y aunque en el colegio hablan mucho sobre “la adolescencia”, nadie te prepara realmente para lo raro que se siente atravesarla. Nadie te explica lo difícil que puede ser mirar alrededor y sentir que todos parecen más seguros que tú. O el miedo silencioso que aparece cuando te das cuenta de que ya no eres una niña, pero tampoco te sientes completamente grande.

Por mucho tiempo pensé que crecer debía sentirse emocionante todo el tiempo, hasta que entendí que también está bien sentir miedo. Porque crecer no significa perder quién eras, sino aprender a convertirte, poco a poco, en alguien nuevo.

Con los años entendí algo muy bonito: Dios también está presente en esas etapas confusas donde no sabemos qué hacer con tantas emociones. Él no nos apresura. Nos acompaña mientras aprendemos, mientras cambiamos y mientras descubrimos quiénes somos realmente.

Y si tú también sientes miedo de crecer, de entrar a una nueva etapa o de dejar atrás partes de tu infancia, quiero recordarte algo: no tienes que tener todas las respuestas ahora mismo. Está bien crecer despacito. Está bien sentirte sensible. Está bien seguir aprendiendo.

Porque crecer no se trata de convertirte en alguien perfecto. Se trata de aprender a abrazar cada etapa de tu vida con más amor, más paciencia y más ternura hacia ti misma.

“Te alabaré; porque formidables, y maravillosas son tus obras.” - Salmos 139:14

Nos vemos…

Comentarios

Entradas populares